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title: "Reformar lo urgente sin renunciar a pensar una nueva República"
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description: "La Pólvora considera que la reforma de Carlos Alarcón responde a las urgencias actuales y plantea dejar para después el debate entre otros proyectos constitucionales."
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date_published: "2026-08-17T20:25:00-03:00"
date_modified: "2026-08-17T20:32:20-03:00"
tags:
  - "Bolivia"
  - "Carlos Alarcón"
  - "reforma constitucional"
  - "Tuto Quiroga"
author_name: "Mauricio Ochoa Urioste"
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author_bio: "Abogado, poeta, columnista, compositor, periodista y ensayista. La Paz, Bolivia (1978)."
category_name: "Editorial"
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category_description: "Editorial del diario digital boliviano La Pólvora."
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# Reformar lo urgente sin renunciar a pensar una nueva República

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*Imagen creada por IA. La Pólvora.*

En los últimos días han aparecido dos iniciativas de alcance muy diferente. El diputado **Carlos Alarcón** presentó un proyecto concentrado en remover determinadas rigideces del modelo económico y modificar aspectos centrales del sistema judicial, mientras que Jorge **“Tuto” Quiroga** planteó una revisión considerablemente más extensa de la estructura estatal. La diferencia entre ambas propuestas no está solo en su tamaño, sino en el momento político que cada una parece exigir.

A juicio de *La Pólvora*, la iniciativa de Alarcón es la que mejor responde a las necesidades del presente. Su alcance limitado no constituye una debilidad, sino precisamente una de sus principales virtudes: identifica obstáculos concretos que hoy dificultan decisiones económicas y judiciales y propone modificarlos sin convertir la coyuntura en una refundación general del Estado. Como [informó este diario al analizar su proyecto](https://lapolvora.net/contenido/55/carlos-alarcon-plantea-reformar-parcialmente-la-cpe-y-cambiar-reglas-economicas?utm_source=chatgpt.com), la iniciativa busca retirar rango constitucional a treinta disposiciones, reforzar garantías para la inversión y sustituir la elección popular de magistrados.

Esa valoración favorable no responde simplemente a que el proyecto sea más breve o políticamente menos complejo. Responde a una cuestión de **oportunidad, proporcionalidad y viabilidad**. El país necesita recuperar capacidad para adoptar políticas económicas, atraer inversión y corregir un sistema de selección judicial que no ha producido los resultados esperados. En [un editorial publicado el 16 de agosto](https://lapolvora.net/contenido/87/alarcon-abre-una-via-necesaria-para-reformar-la-constitucion?utm_source=chatgpt.com), *La Pólvora* ya sostuvo que la propuesta abre una vía razonable precisamente porque intenta intervenir sobre aquello que puede modificarse sin hacer depender cada solución inmediata de una negociación constitucional mucho más extensa.

## No toda transformación necesaria es necesaria ahora

La propuesta de Quiroga pertenece a otra escala. El proyecto conocido este lunes plantea cambios en la economía, la justicia, la composición del Senado, las autonomías y diferentes componentes de la organización pública. Entre sus medidas aparecen la eliminación de las elecciones judiciales, modificaciones en la estructura de los órganos de justicia, nuevas reglas económicas y una profundización del régimen autonómico. La prensa ha descrito esa iniciativa como una verdadera **“cirugía mayor” de la CPE**, expresión que da una idea adecuada de su amplitud.

Nada de ello vuelve improcedente el planteamiento. Muchas de esas cuestiones merecen una discusión seria y probablemente deberán ser abordadas tarde o temprano. Pero una revisión de esa magnitud requiere algo distinto de lo que exige una corrección constitucional de emergencia: necesita tiempo, estudios comparados, debate social y una capacidad de construir consensos que difícilmente puede improvisarse mientras el país intenta resolver problemas económicos y administrativos inmediatos.

Modificar simultáneamente la justicia, el Parlamento, las autonomías, el régimen económico y otras piezas importantes de la organización estatal equivale a discutir no solo cómo corregir la Constitución vigente, sino **qué arquitectura institucional debería sustituirla o sucederla**. Esa conversación es legítima, pero pertenece a un horizonte distinto. La política constitucional también exige saber ordenar los tiempos.

## Bolivia ya dispone de varios horizontes constitucionales

Ese debate de largo plazo, además, no comienza con Quiroga. Bolivia cuenta ya con propuestas de rediseño institucional que pueden y deben formar parte de una futura discusión nacional.

Una de ellas es **La Constitución de Todos**, presentada en 2023 por el expresidente **Gonzalo Sánchez de Lozada**. El texto propone una reorganización significativa del sistema político y contiene, entre otras innovaciones, la figura de un **Primer Ministro elegido a partir de una mayoría parlamentaria**, mientras reserva al Presidente funciones de jefatura del Estado y determinadas atribuciones institucionales. El proyecto fue presentado como una fórmula destinada a limitar la concentración del poder y recuperar una República basada en personas libres e instituciones estables.

El texto completo de [*La Constitución de Todos*](https://cd1.eju.tv/wp-content/uploads/2023/06/La-Constitucion-de-Todos.pdf?utm_source=chatgpt.com) permite comprobar que no se trata de un simple manifiesto político, sino de una propuesta constitucional articulada. Su concepción parlamentaria, su preocupación por la división del poder y su intento de reconstruir una institucionalidad republicana aportan elementos que merecen ser evaluados por sus propios méritos, independientemente de la valoración histórica que cada ciudadano pueda tener sobre quien la formuló.

A ese antecedente se suma ahora el proyecto de Quiroga y también el planteamiento desarrollado alrededor de **La República posible**. Este último parte de otra arquitectura doctrinal y propone pensar una República fundada en ciudadanía común, limitación efectiva del poder, justicia independiente, descentralización compatible con la unidad estatal, economía social de mercado y profesionalización de la administración. En [*Eco del Siglo* ya se planteó esta discusión](https://ecodelsiglo.com/es-posible-una-nueva-republica-para-bolivia/?utm_source=chatgpt.com) como una reflexión de largo alcance sobre la necesidad de volver a colocar a la persona, y no a las identidades colectivas, en el centro del sistema constitucional.

Estas propuestas no tienen por qué presentarse como alternativas excluyentes. **La Constitución de Todos, el proyecto de Quiroga y La República posible pertenecen a una conversación constitucional más ambiciosa**, en la que será necesario comparar modelos, recoger aportes, descartar otros y construir eventualmente una síntesis capaz de trascender a sus autores.

## Ciudadanía común y límites efectivos al poder

Entre los principios que deberían formar parte de esa conversación futura, uno de los más importantes es la **ciudadanía común**. Bolivia puede preservar su diversidad cultural sin convertir las diferencias identitarias en fundamentos permanentes para distribuir jurisdicciones, derechos políticos o espacios institucionales. La igualdad republicana exige que la persona sea el sujeto central del orden jurídico y que todos comparezcan ante unas mismas garantías fundamentales.

La diversidad cultural y la igualdad jurídica no son principios incompatibles. La primera puede ser protegida mediante libertades, derechos culturales y políticas públicas; la segunda exige que el Estado mantenga un marco común de ciudadanía. Esa distinción resulta esencial si se pretende construir una institucionalidad capaz de integrar sin fragmentar.

El segundo principio es la **limitación efectiva del poder**. El problema constitucional boliviano no puede reducirse a quién ocupa la Presidencia en cada momento. Una estructura republicana debe diseñarse pensando en cómo impedir que cualquier gobierno concentre facultades excesivas. De allí que tanto el parlamentarismo planteado por Sánchez de Lozada como otras formas de control político merezcan ser estudiados sin prejuicios dentro de un debate posterior y más amplio.

## Justicia profesional, descentralización y economía abierta

La justicia constituye otro terreno donde el diagnóstico es difícilmente discutible. Un sistema de magistrados elegidos mediante campañas electorales no ha garantizado independencia ni mejorado la confianza pública. Una arquitectura futura debería privilegiar **mérito, experiencia, independencia y mecanismos transparentes de selección**, reservando la legitimidad democrática para los procedimientos constitucionales que crean y controlan esas instituciones, no para la conversión del juez en candidato.

La descentralización también necesita una nueva mirada. Departamentos y municipios requieren competencias claras, recursos suficientes y responsabilidad efectiva sobre las decisiones que adoptan, pero esa autonomía administrativa debe coexistir con una **unidad política y jurídica capaz de garantizar igualdad de ciudadanía**. Acercar la administración al ciudadano fortalece la República; fragmentar el orden estatal en múltiples regímenes jurídicos puede producir el efecto contrario.

En materia económica, una futura Constitución debería ofrecer reglas suficientemente estables para proteger **propiedad, libertad de empresa, inversión y seguridad jurídica**, sin convertir una determinada política económica coyuntural en dogma constitucional. Una economía social de mercado exige al mismo tiempo iniciativa privada, competencia y responsabilidad social del Estado. La Constitución debe fijar principios y límites; las mayorías democráticas deben conservar margen para definir las políticas concretas.

## La República requiere también un Estado profesional

Una nueva arquitectura institucional debería abordar además aspectos que suelen quedar relegados por las grandes discusiones ideológicas: **función pública profesional, disciplina fiscal, organismos de control independientes y una administración que no tenga que reconstruirse después de cada cambio de gobierno**.

La fortaleza de un Estado no se mide únicamente por la cantidad de competencias que acumula, sino por su capacidad para ejercerlas con continuidad, conocimiento técnico y responsabilidad. Un sistema constitucional estable necesita burocracias profesionales, reglas claras para el gasto público y organismos capaces de controlar al poder independientemente de quién se encuentre temporalmente en el Gobierno.

También necesita un Tribunal Constitucional cuya legitimidad provenga de su independencia y no de su proximidad con alguna mayoría política. La Constitución solo puede ser verdaderamente suprema si existe una institución capaz de imponer sus límites a todos por igual.

## Una reforma parcial no debe hacer el trabajo de una nueva Constitución

Precisamente porque existe una agenda tan amplia, resulta contraproducente intentar resolverla ahora dentro de una única reforma parcial.

La iniciativa de Alarcón resulta adecuada para el momento histórico porque **no pretende diseñar por completo el Estado del futuro**. Se concentra en determinadas restricciones económicas y judiciales y procura generar instrumentos que puedan ser utilizados en el corto y mediano plazo. Su modestia en términos de alcance es, en este contexto, una forma de realismo constitucional.

El proyecto de Quiroga, *La Constitución de Todos* y *La República posible* pertenecen a otro nivel. Pueden ofrecer ideas, modelos e incluso soluciones mejores en determinados ámbitos, pero su propósito es necesariamente más ambicioso. Por eso deberían ser estudiados con mayor detenimiento y sin la presión de tener que convertir inmediatamente toda esa discusión en una sola votación parlamentaria y un único referendo.

No existe contradicción en apoyar hoy una intervención limitada y defender mañana una transformación mucho más profunda. Existe, por el contrario, una diferencia entre **administrar una urgencia constitucional y construir un nuevo pacto institucional**.

## Reformar ahora, pensar la República después

Bolivia no carece de ideas constitucionales. Lo que necesita es saber ordenarlas en el tiempo.

En las circunstancias actuales, *La Pólvora* considera que la propuesta de **Carlos Alarcón ofrece la respuesta más justa, proporcionada y viable**. Atiende problemas concretos, puede habilitar políticas públicas necesarias y evita convertir una coyuntura de urgencia económica e institucional en una negociación sobre decenas de aspectos diferentes del Estado.

Después deberá abrirse una conversación mucho más profunda. Entonces será el momento de estudiar sin prejuicios **La Constitución de Todos**, el proyecto de Quiroga, **La República posible** y cualquier otra iniciativa seria que aspire a ofrecer instituciones más libres, estables y duraderas. Esa discusión deberá ser plural porque ninguna nueva Constitución tendrá verdadera legitimidad si nace únicamente como la Constitución de los vencedores de una coyuntura.

La secuencia importa. Primero corresponde recuperar instrumentos para gobernar, corregir aquellos obstáculos que ya han demostrado ser disfuncionales y responder a las urgencias que enfrenta el país. Después habrá que abordar la pregunta de fondo con el tiempo y la profundidad que merece.

**Reformar lo necesario ahora no significa renunciar a una nueva República. Significa crear las condiciones para que, cuando llegue ese debate, Bolivia pueda afrontarlo con menos urgencia, mayor libertad y una idea más clara del Estado que quiere construir para las próximas generaciones.**

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