
No dan pie con bola. No hay seriedad, no hay rumbo, no hay visión. Las empresas públicas, todas inservibles, siguen vivitas y coleando; la burocracia masista permanece inamovible y tan campante como siempre; la gastadera no ve frenos significativos; lo controles de precio y los cupos a la exportación se mantienen imperturbables; la cancillería navega a la deriva; Evo Morales sigue libre y riéndose de todos; y, claro, las colas por combustibles crecen y crecen enroscando a las ciudades y generando bronca generalizada. No hay luz al final del túnel.






