La crisis de Oriente Medio sacude los mercados y lleva la deuda de EE. UU. a rendimientos no vistos desde 2007

El petróleo volvió a superar los 91 dólares por barril mientras retrocedían las bolsas y el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzaba niveles no registrados desde 2007, ante el temor de que una prolongación del conflicto vuelva a alimentar la inflación mundial.
Internacional18 de agosto de 2026RedacciónRedacción
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Imagen: Pixabay.

La tensión en Oriente Medio volvió a alterar este martes los mercados financieros internacionales, con retrocesos bursátiles, nuevas subidas del petróleo y una venta de bonos soberanos que llevó los costes de financiación a largo plazo de Estados Unidos hasta niveles no vistos en casi dos décadas.

El movimiento coincidió con un nuevo deterioro de las expectativas de acuerdo entre Estados Unidos e Irán y con la persistente incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el suministro energético mundial. El petróleo Brent superó los 91 dólares por barril, alcanzando máximos de casi tres semanas y encaminándose a su tercera sesión consecutiva de avances.

La presión fue especialmente visible en el mercado de deuda estadounidense. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años se situó alrededor del 5,32 %, su nivel más alto desde 2007. El aumento de los rendimientos refleja una caída en el precio de los bonos y una mayor rentabilidad exigida por los inversores para mantener deuda de largo plazo.

El temor de los mercados es que una crisis prolongada en Oriente Medio mantenga elevados los precios de la energía y dificulte el descenso de la inflación. La propia Reserva Federal señaló en su informe de política monetaria de julio que el fuerte incremento de los precios del petróleo y la gasolina después del comienzo del conflicto había elevado considerablemente los costes energéticos en Estados Unidos.

La reacción alcanzó también a Europa y Asia. El índice europeo STOXX 600 perdía alrededor de un 0,5 %, mientras los mercados de bonos de Japón y de la zona euro registraban igualmente fuertes presiones. En Japón, los rendimientos de la deuda soberana alcanzaron niveles no observados en décadas.

Los futuros de los principales índices de Wall Street también apuntaban a una apertura negativa. Las acciones tecnológicas se encontraban entre las más sensibles al aumento de los rendimientos, debido a que unas tasas de descuento más elevadas reducen el valor actual atribuido a sus beneficios futuros.

Sin embargo, la tensión en Oriente Medio no explica por sí sola el aumento de los rendimientos estadounidenses. Los inversores muestran desde hace meses preocupación por el déficit fiscal de Estados Unidos, el volumen creciente de deuda que debe absorber el mercado y las necesidades de financiación derivadas de grandes inversiones privadas, incluidas las destinadas a infraestructura de inteligencia artificial.

Un análisis de Reuters sobre el mercado de deuda estadounidense señala que los inversores están reclamando mayores rendimientos ante unas necesidades estructuralmente elevadas de financiación pública. Las recientes subastas de bonos a diez y treinta años ya habían registrado costes de endeudamiento particularmente altos.

A esta presión estructural se suma ahora nuevamente el riesgo energético. La Reserva Federal había advertido anteriormente que el conflicto de Oriente Medio estaba afectando tanto a Estados Unidos como a otras economías. En las actas de su reunión de junio, el banco central constató un fuerte incremento de la inflación general en otras economías después del comienzo del conflicto, impulsado por el encarecimiento de la energía.

La combinación plantea un dilema para los bancos centrales. Un debilitamiento de la actividad económica podría favorecer una política monetaria menos restrictiva, mientras que un nuevo repunte sostenido de la inflación energética limitaría el margen para reducir los tipos de interés.

Los mercados habían moderado recientemente sus expectativas de nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal después de conocer indicadores económicos estadounidenses más débiles. Sin embargo, el encarecimiento del petróleo y la presión sobre los bonos de largo plazo vuelven a introducir incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación y las futuras decisiones de política monetaria.

Mientras persista la tensión en Oriente Medio y continúe restringido el funcionamiento habitual de las rutas energéticas de la región, el petróleo seguirá siendo uno de los principales focos de riesgo para los mercados internacionales, junto con las preocupaciones fiscales y el aumento de los costes de financiación.

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