BCB ofrece US$35 millones a Bs 12,10 y abre un debate sobre liquidez, crédito y bolivianización

El Banco Central intervino este miércoles en el mercado cambiario con una oferta de US$35 millones a un precio inferior al Tipo de Cambio Oficial de Bs 12,64. La medida se suma al retiro de liquidez dispuesto esta semana. El economista Mauricio Ríos García respalda esa orientación monetaria, pero sostiene que será insuficiente sin una liberalización más profunda de la economía.
Economía09 de septiembre de 2026RedacciónRedacción
BCB
Banco Central de Bolivia. Foto: eju.tv

LA PAZ.— El Banco Central de Bolivia (BCB) dio este miércoles un paso más en su intento por contener las presiones cambiarias: puso a disposición de las entidades financieras US$35 millones a Bs 12,10 por dólar, mientras el Tipo de Cambio Oficial vigente para la jornada se situó en Bs 12,64, un nuevo máximo desde el inicio de la flexibilización cambiaria.

La información publicada por el propio Banco Central confirma tanto el volumen ofrecido como el precio de la operación. Las solicitudes podían presentarse entre las 09:00 y las 09:30, en aplicación de la Resolución de Directorio 117/2026.

La diferencia entre ambos valores es significativa: el BCB ofreció las divisas 54 centavos por debajo del Tipo de Cambio Oficial, equivalente a una brecha aproximada del 4,3%. La intervención se produce después de varias jornadas de apreciación del dólar y forma parte de un paquete más amplio que incluye la suspensión temporal de nuevas compras de moneda estadounidense y medidas destinadas a retirar liquidez del sistema financiero.

US$35 millones frente a un dólar oficial de Bs 12,64

El Tipo de Cambio Oficial publicado para este miércoles es de Bs 12,64 por dólar, frente a Bs 12,60 del martes.

Al mismo tiempo, el Banco Central decidió colocar US$35 millones entre las entidades de intermediación financiera a Bs 12,10. El objetivo declarado de la institución es moderar los “sobresaltos innecesarios” observados en el mercado cambiario y contener presiones que, según su evaluación, no se corresponden con los fundamentos económicos.

La operación introduce una señal importante: el BCB no se limita ya a observar la formación del precio dentro del nuevo esquema cambiario, sino que utiliza directamente sus divisas para intervenir cuando considera excesivas determinadas fluctuaciones.

El efecto real dependerá, sin embargo, de cuánto de los US$35 millones sea finalmente demandado, de cómo sean canalizados esos recursos por la banca y de la reacción posterior del mercado.

El BCB también retira liquidez

La venta de dólares llega inmediatamente después de otra decisión monetaria relevante. El Banco Central estableció mediante la Resolución de Directorio 131/2026 una Reserva Monetaria Restringida destinada a absorber liquidez del sistema financiero.

La medida obliga a bancos múltiples y al Banco Público a inmovilizar durante 180 días el equivalente al 3% de determinados depósitos en moneda nacional, un instrumento contractivo con el que la autoridad pretende disminuir la cantidad de bolivianos disponibles y reducir las presiones sobre precios y divisas.

El BCB también suspendió temporalmente nuevas operaciones de compra de dólares tras informar que sus recursos de alta liquidez dentro de las Reservas Internacionales Netas superaron los US$1.000 millones.

La política combina así dos movimientos simultáneos: absorber parte de la liquidez en bolivianos y aumentar puntualmente la oferta de dólares.

Ríos García: retirar liquidez es correcto

La estrategia ha abierto un debate entre economistas sobre sus consecuencias para el crédito, la actividad productiva y el sistema financiero.

El economista boliviano Mauricio Ríos García defendió públicamente la decisión del Banco Central de retirar liquidez y cuestionó la idea de que una expansión permanente del crédito sea condición necesaria para el crecimiento.

Su planteamiento parte de una premisa: la base de una economía debería ser el ahorro y no la disponibilidad artificialmente abundante de crédito. Desde esa perspectiva, considera equivocada la crítica según la cual una política monetaria contractiva necesariamente perjudica el crecimiento.

Ríos García enmarca su argumento dentro de una visión crítica de las políticas monetarias expansivas y sostiene que la inflación no debe entenderse como un fenómeno inevitable, sino como el resultado de decisiones relacionadas con la expansión de dinero y crédito.

La posición coincide con ideas que el economista ha venido defendiendo en sus análisis recientes, donde atribuye una parte importante de los desequilibrios bolivianos a la expansión monetaria, al financiamiento del sector público y a lo que denomina “bolivianización” de la economía. (riosmauricio.com)

El crédito frente al ahorro

Ríos cuestiona además la noción de que incrementar crédito y liquidez pueda, por sí mismo, estimular de forma sostenible la producción.

Según su planteamiento, cuando existe exceso de financiamiento en moneda nacional se alteran las señales de precios que utilizan los empresarios para determinar dónde invertir y qué actividades responden realmente a la demanda.

Su argumento se aproxima a la tradición de la escuela austríaca de economía, que pone especial énfasis en el ahorro previo, la formación libre de las tasas de interés y el riesgo de que una expansión artificial del crédito genere malas asignaciones de capital.

Desde otras escuelas económicas, sin embargo, existe una interpretación diferente. En enfoques keynesianos y neokeynesianos, la provisión de liquidez y crédito puede ser una herramienta útil para sostener la demanda y evitar contracciones profundas cuando existe capacidad productiva ociosa.

La discusión no es, por tanto, simplemente técnica: refleja visiones diferentes sobre cómo se produce el crecimiento y qué papel debe desempeñar un banco central durante una crisis.

Ríos pide liberar las tasas de interés

El economista sostiene además que el Gobierno debería dejar de intervenir en las tasas de interés, porque considera que esas restricciones dificultan que los bancos mejoren la composición de sus balances y compitan por captar ahorro.

En su visión, permitir que las tasas reflejen mejor las condiciones de riesgo y mercado facilitaría que las entidades financieras atraigan ahorristas y asignen capital con mayor selectividad, en lugar de depender de una expansión continua del crédito.

El argumento adquiere particular importancia en un contexto en el que la política monetaria boliviana comienza a hacerse más restrictiva. La página oficial del BCB muestra actualmente una tasa premio base de reporto a 10 días del 13% y una tasa de adjudicación de valores a 273 días del 10,45%, indicadores que reflejan condiciones monetarias considerablemente más exigentes.

“El enemigo no es el dólar”

Ríos introduce además una tesis más controvertida: para él, el problema estructural no es la demanda de dólares sino la bolivianización.

El economista ha defendido anteriormente la dolarización como salida para Bolivia y sostiene que la crisis actual no debe atribuirse únicamente al antiguo régimen de tipo de cambio fijo. A su juicio, el deterioro surgió también del uso del Banco Central para financiar gasto público, empresas estatales y déficits fiscales, debilitando la credibilidad de la moneda nacional.

Esta interpretación difiere del enfoque oficial del BCB, que actualmente busca avanzar hacia un mercado cambiario más flexible manteniendo al boliviano como moneda nacional.

La diferencia es sustancial. Mientras el Banco Central intenta estabilizar la moneda mediante instrumentos monetarios y cambiarios, Ríos plantea que el problema se encuentra en la propia arquitectura monetaria construida alrededor de la bolivianización.

Retirar liquidez no bastará, según Ríos

El economista, sin embargo, no considera suficiente la política contractiva del BCB.

Su advertencia central es que retirar dinero del sistema financiero podría agravar la situación si el Gobierno no adopta simultáneamente medidas que permitan a empresas y trabajadores reasignar recursos hacia actividades más productivas.

Ríos sostiene que una economía con regulaciones rígidas, dificultades para invertir y estructuras productivas poco flexibles puede terminar atrapada: empresas con baja productividad sobreviven mediante créditos de corto plazo mientras encuentran obstáculos para cambiar de actividad, atraer capital o reorganizar sus factores de producción.

Por eso respalda la reducción de liquidez, pero reclama al mismo tiempo liberalización del sector real de la economía, mayor libertad en la formación de tasas de interés y mejores condiciones para la inversión privada.

Una prueba para la nueva política del Banco Central

El debate aparece justamente cuando la política monetaria entra en una fase particularmente sensible.

El Banco Central debe lograr simultáneamente reducir presiones sobre el dólar, evitar que la inflación vuelva a acelerarse, preservar reservas internacionales y mantener un sistema financiero capaz de proporcionar crédito a empresas y familias.

Los últimos datos oficiales sitúan la inflación acumulada a doce meses en 5,02% en agosto, mientras la base monetaria en moneda nacional y UFV alcanzó Bs 127.542 millones al 7 de septiembre, todavía por debajo de la meta anual de Bs 134.062 millones establecida en el Programa Monetario.

La intervención de este miércoles ofrece así una primera prueba concreta.

Si la venta de dólares reduce la presión cambiaria y el retiro de liquidez consigue moderar las expectativas sin provocar un deterioro excesivo del crédito y la actividad, el BCB habrá ganado margen para consolidar su nueva estrategia.

Si las presiones continúan, el debate se trasladará inevitablemente hacia una cuestión más profunda: si Bolivia enfrenta solamente un problema de liquidez y confianza cambiaria o una crisis estructural que exige reformas mucho más amplias en la política fiscal, financiera y productiva.

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